1ª Fase: Ilusión
Encontramos un rayo de luz en
el final del oscuro túnel que es nuestra miserable vida. Oímos/leemos
que es posible vivir del poker, que no es tan difícil, que los
jugadores son muy malos, etc. Lo que nos da alas para emprender la
aventura.
2ª Fase: Motivación
Hartos
estamos de leer cosas en el foro como: “... hacía tiempo que no me
cogía una cosa tan en serio... “. Nos compramos nuestro primer par de
libros y comenzamos a estudiarlos como si en ellos fuésemos a encontrar
la piedra filosofal. Rebuscamos información en las webs, preguntamos en
los foros, buscamos en “la Eurosport” la próxima retransmisión de poker
y hacemos un pacto con el mismísimo diablo si hiciera falta.
3ª Fase: Frustración
Después de unos meses nos empezamos a dar cuenta que la cosa no esta siendo tan fácil como en un principio nos habían dicho. Empiezan a adquirir sentido las palabras PACIENCIA y DISPCIPLINA que nos sonaban a chino. Esto no va a ser como jugar con los amigotes, todo risas, humo y alcohol. El concepto de “bad beat”, que antes ni siquiera sabíamos deletrearlo ahora podría ser motivo de una tesis. La frustración lleva de la mano una características de sobra conocida para los jugadores... la ira, ¡todo un pecado capital! Lo que nos lleva a pensar que el inventor de los 7 pecados capitales debió de ser alguien que jugaba al Hold’em, pero eso ya es cosa de investigación del Discovery Channel. Ni que decir tiene los cabreos que nos cogemos... Aprendemos otra palabra nueva: “on tilt”. Esta fase conlleva una característica positiva, la de hacernos crecer ante la adversidad. Nos incentiva a estudiar más, a reconsiderar nuestro juego, a contrastar opiniones y autores, etc. No todo iba a ser malo... ¡Pues sí! La cosa se va a poner peor.
4ª Fase: Encuentro con los marcianos 
5ª Fase: Depresión
Juguemos “como” juguemos, juguemos “donde” juguemos, usemos las tablas pre-flop que usemos, en definitiva: Hagamos lo que hagamos... de nada sirve. Ahora es cuando nos plantemos si esto ha sido una buena idea y si vale la pena tanto sacrificio para que gente que no tiene ni puta idea nos acribillen en el river una vez tras otra. Ésta es la fase clave. De aquí salimos reforzados o no salimos. –“¿Cómo se sale de aquí?”- Pufff¡, yo me llamo Paul y eso es problema tuyo (ver Pulp Fiction). En la fase de depresión no prestas atención al juego y no se puede sacar nada positivo. Hay que continuar hasta la siguiente fase.... si puedes.
6ª Fase: Aceptación
Estás por encima del bien y del mal. Te da igual las cartas con que juegues, la posición en la que juegues, los rivales contra quien juegues... Comienzas a asimilar el juego, tu cerebro comprende que el camino va a ser largo, muy largo y que vas a tener que tomarte las cosas con más calma. Te replanteas el horario de juego (por lo de trasnochar) y comienzas a pensar que hay que volver a comenzar otra vez. Relecturas de los libros, replanteamiento de jugadas, etc. Justo ahora es cuando comenzamos a pensar como un auténtico jugador de Hold’em y como no podía ser de otra forma: Aprendes a jugar 
7ª Fase: Apatía
El juego se convierte en mecánico y te comienzas a aburrir, lo que te lleva a descuidar tu juego y cometer errores. Juegas en más mesas de las que debieras, juegas distraído, escuchas música mientras juegas, antes también escuchabas música pero es que ahora ¡escuchas las tertulias! Tienes el móvil encima de la mesa y todavía tienes tiempo de mirar de reojo algún libro que tienes cerca.
8ª Fase: Nirvana
Una vez superamos todos los “contratiempos” por fin encontramos nuestro lugar en el mundo. Nuestra vida sigue, pero esta vez con un añadido, el poker. El poker no es nuestra vida, sino PARTE de ella. Lo asumimos y seguimos viviendo. Volvemos a leer “El País” los domingos y a preocuparnos por el resto del planeta. Nuestra vida transciende de una mesa elíptica con tapete verde.
He utilizado la palabra “contratiempos” porque eso es exactamente lo que son las distintas fases. Sólo es cuestión de tiempo llegar a esta última fase. Cualquier persona está capacitada para llegar hasta aquí. Esto no significa que acabes siendo necesariamente profesional, significa que has encontrado el lugar para el poker en tu vida. Autor: J. Carreño |