|
A continuación comentamos un interesante análisis realizado por Daniel Negreanu sobre la dificultad de afrontar determinadas manos de poker.
El peligro nos acecha continuamente en una partida de poker. Uno de los pasos más importantes para convertirse en un buen jugador de poker es aprender a evitar las trampas peligrosas que se plantean habitualmente en el juego del poker. Por otro lado, hemos de ser capaces de infundir miedo en nuestros oponentes, jugando algunas manos de cierta dificultad.
Manos difíciles de jugar: El peor tipo de manos que nos pueden repartir en una partida de Texas Hold´em, son aquellas que parecen lo suficientemente aceptables como para no abandonar; pero que no son lo suficientemente buenas como para hacer raise con ellas. Está claro que es fácil saber que debemos hacer raise con dos Ases cubiertos, o hacer fold con 7-2 offsuit. Pero jugar manos con K-J offsuit puede crearnos serios problemas. Es obvio que las cartas altas tienen mayor valor que las bajas; pero en bastantes ocasiones en el Poker Texas Hold´em sin límite, algunas cartas pequeñas pueden tener mejor ratio riesgo / rentabilidad. El principal problema con manos problemáticas, del tipo K-J, A-J, Q-J ó K-Q, es que cuando ligamos una pareja con el flop, tendremos problemas con el kicker frecuentemente. En muchas ocasiones, cuando veamos un raise con K-Q, nos encontraremos frente a un A-K, o incluso A-A o K-K. Si tenemos una mano como K-Q, y en el flop nos aparece Q-6-2, tendremos la impresión de que llevamos una mano bastante fuerte. El problema, quizá, es que si otro jugador nos sigue plantando cara después del flop hay bastantes probabilidades de que nos gane la mano. Puede llevar, entre otras cartas, A-Q, K-K o A-A (sin contar con una pareja de mano o pocket pair de 6 ó 2). Generalmente, cuando se gana este tipo de manos problemáticas, nos llevamos botes pequeños; sin embargo, cuando se pierden, suelen conllevar la pérdida de sumas muy importantes de dinero. Es muy difícil tomar la decisión de retirarse cuando tenemos una mano aparentemente fuerte, como es el caso comentado anteriormente, pero la precaución y la paciencia nos han de ayudar a hacerlo. A veces es bueno abandonar por nuestro bien. Ahora bien, para evitar cualquier malentendido, no digo que no sea recomendable jugar manos con K-Q o A-J, simplemente indico que hay proceder con cautela. Mejor no emocionarse con una pareja alta, si vemos que nuestro oponente apuesta con firmeza. Cartas cubiertas peligrosas: Ahora, compararemos el ejemplo anterior con una mano del tipo 4-4 cubierta. Es mucho más fácil trabajar con estas cartas: O ligamos con el flop una buena jugada, consiguiendo un trío, o nos quedamos con una jugada de valor muy bajo. Otro ejemplo: Vemos un raise con 4-4 desde late position a un jugador del que, sospechamos, lleva una mano muy potente, quizás A-A. No hemos visto el raise porque pensemos que nuestra pareja es la mejor jugada, sino por el alto potencial de ganar un buen bote si ligamos. A continuación, el flop nos muestra Js-4c-2d. Si nuestro oponente realmente lleva A-A, K-K o Q-Q tenemos serias posibilidades de llevarnos una buena pasta en esta jugada. Si con el flop hubiese venido algo como J-9-8, deberíamos retirarnos sin arriesgar una ficha más. Como podemos ver, hay un menor riesgo en este tipo de jugadas, si las ponemos en relación con la cantidad de dinero que podemos ganar. Hay un último tipo de manos que también debemos incluir en este repertorio: las manos del tipo 6-7 del mismo palo. Estas manos pueden parecer más complicadas que las parejas pequeñas; pero, sin embargo, es más fácil completar la jugada que con las parejas. Con estas cartas hemos de ver el flop de la forma más barata posible, y si nuestra jugada no crece, debemos retirarnos de forma inmediata. Para terminar, veamos un último ejemplo. Vemos un raise con 6-7 de corazones, y en el flop viene 6-6-2. Si nuestro oponente tiene una pareja alta, probablemente nos terminemos quedando con todas sus fichas, porque él nunca pensará que hemos visto el raise con un 6 cubierto. El problema de las manos difíciles es que es relativamente fácil entramparse con ellas, frente a manos con parejas altas o similares. Hemos de convertirnos en jugadores peligrosos, no en jugadores en peligro. Fuente: Daniel Negreanu (Poker Gazette) |